jueves 17 de julio de 2008

Después de una exquisita cena...


El ambiente es exquisito, al bajar, se aprecia la tenue luz de velas que embriagan el camarote, una suave melodía suena, es Fraçoise Hardy la que canta. Bajamos, yo delante, él detrás, al descender el último escalón me ofrece de repente y por la izquierda, una copita de cava que ya tenía preparada.
Ya abajo, me rodea con un brazo por la cintura, con la otra sujeta su copa, se balancea lentamente pidiéndome este baile, desde luego acepto sin decir nada, respondo con un beso a su acercamiento. Las miradas que envuelven el momento..ufff!!!, tiernas, dulces, mezcladas con deseo y lascivia, son miradas cómplices, me besa, a besos pequeñitos, por toda la cara mientras nos balanceamos al ritmo de la música, hablamos de cosas sin importancia. Yo bebo un trago y dejando la copa, le tomo la cara, se la sujeto con ambas manos, le beso, un beso profundo en el que nuestras lenguas juegan con el cava que yo tenía guardado en mi boca.
Ël deja su copa y me abraza con fuerza por la cintura, sin dejar de jugar con nuestrs lenguas. El ambiente creado es muy sensual, se siente y se respira por cada poro de nuestra piel, nuestros cuerpos están tan unidos que, por momentos, sentimos que la ropa no nos deja sentirnos más.
Suavemente me lleva , él caminando hacia delante, yo hacia atrás, las bocas juntas, hasta que siento el borde de la mesa de mapas a mi espalda. Me ayuda a subir, me siento en ella.
Desde esa posición, quedo casi a su altura, le retiro la chaqueta de los hombros, él se la quita. Las miradas, aunque dulces, son traviesas, divertidas. Me da mi copa y él toma la suya, me susurra algo al oído, nos besamos entre risas. Dejamos las copas y, poco a poco, intento subirte el polo que llevas, pero no me dejas mucho, ya que estás demasiado ocupado en besarme el cuello y vas bajando con tus besos a cada botón de la camisa que me desabrochas como pidiendo perdón por hacerlo.
Yo me conformo con sacar la tela del jersey de dentro de su pantalón para lo que le he soltado el cinto.
Él sigue desabrochando y, lentamente me va empujando, haciendo que vaya quedando recostada en la mesa. Ha llegado a la altura
del pecho, un sujetador negro lo cubre, se detiene, pero no especialmente, sigue desabrochando y bajando con sus besos.
A estas alturas, tanto su excitación como la mía es enorme, más con el deseo que flota, acerco con dificultad mi mano a su cadera, su ingle, para notar la tensión y deseo de su sexo.
No me deja acercarme, aunque es lo que deseo, se lo pido entre gemidos, pero… no me deja, se acerca hacia mí con mas fuerza, me recuesta del todo, sigue desabrochando y besando… ya está en el ombligo, y yo, he desistido de buscarle, me voy dejando y disfruto de ello.
Ahora empieza a hacer hueco con su boca entre la cinturilla de la falda, y en ese momento, yo me incorporo, le tomo la cara por la barbilla y lo traigo hacia mí, buscando su lengua. Como le he inmovilizado con la boca, el chico, que es de recursos, empieza a subir con su mano derecha por mi muslo, mientras que con la otra se apoya en la mesa, la intensidad del momento ha ido creciendo y… descubre que las medias llegan sólo hasta la mitad del muslo, el resto del camino hacia mi sexo unicamente se encuentra cubierto por un fíno triángulo de encaje negro.
El momento es de gran excitación, él buscando con su dedo la humendad que se adivina a través del tejido y yo, ansiando sentir su mano entre mis muslos, acariciándome. Pero no le dejo, sigue sonando la melodía francesa y, a estas alturas nuestras miradas ya son deseo y lascivia.
Me incorporo, le tomo de la mano y lo llevo frente a un mini sofá, él busca mi boca, y yo le dejo que se entretenga entre mi boca y mi oreja para poder desabrochar y bajarle el pantalón, se deja, y al conseguir bajarlos, le empujo hacia atrás, quedando sentado. Ahora sí es mío, está trabado por los pies y yo, frente a él me siento a horcajadas sobre su piernas.
Le quito el jersey, él se deja con una sonrisa picarona, está muy, muy excitado, lo noto entre mis piernas, en sus ojos, en sus manos, el verle así me excita a mí también. Me desabrocha el sujetador y me lo quita, junto con la camisa, me muerde, me chupa, me lame los pechos y yo, me siento morir de placer, la respiración se me acelera, mis muslos, mis manos y mi sexo buscan frenéticamente el suyo. Consigo bajar el boxer un poco hasta darle libertad a su miembro que erecto luchaba por salir, suspira de placer y … nuevamente es algo que me excita. Lo tomo, lo acaricio rítmicamente con una mano, con la otra lo sujeto por la base, él respira profundamente pegando su acara a mi estómago, me atrae hacia él y, abriéndose un poquito más de piernas, deja espacio a su mano que, desde atrás y retirando la cinta del tanga, se adentra en mi vagina húmeda, muy húmeda, diríase que es vaselina y no fluido lo que allí encuentra....(continuará)

2 Comments:

Lydia said...

Deseando descubrir que pasará... ese momento que has dejado en espectativa... con un nivel de excitación máximo y morbo a tope...

Juan Carlos. said...

Que placer leer tus lineas, cada detalle, me seduce tu metodo. Pasare más seguido por aqui.

J.C.